Resumen: la revisión semanal se hace en quince minutos y cinco pasos — mirar el calendario del mes (1 min), revisar las métricas buscando tendencia y no un buen número (3 min), abrir tu mejor y tu peor operación para juzgar la decisión y no el resultado (4 min), buscar el patrón común de tus desvíos (4 min) y escribir una única conclusión accionable para la semana siguiente (3 min). Una conclusión clara vale más que veinte notas.
Registrar operaciones sin revisarlas es como grabar tus partidos y no verlos nunca. El repaso semanal es donde los datos se convierten en mejora. Y no necesitas más de 15 minutos.
El repaso semanal en 5 pasos
1. Mira el calendario (1 min)
Abre tu calendario y observa el patrón de la semana de un vistazo. ¿Días verdes seguidos? ¿Un rojo aislado? ¿Días de disciplina en los que supiste esperar?
2. Revisa tus métricas (3 min)
Win rate, R:R y resultado de la semana. No busques un buen número: busca la tendencia. Compara con semanas anteriores.
3. Encuentra tu mejor y peor operación (4 min)
Ábrelas. ¿La mejor lo fue por buena ejecución o por suerte? ¿La peor fue un error o mala suerte con una buena decisión? Aquí aprendes de verdad.
4. Busca el patrón de tus errores (4 min)
Si te desviaste del plan, ¿cuándo? ¿Tras una pérdida? ¿Al final del día? Casi siempre hay una emoción o situación repetida detrás. Ese es tu objetivo de mejora para la semana siguiente.
5. Escribe una sola conclusión (3 min)
Una frase accionable: "La semana que viene, no opero después de dos pérdidas seguidas". Una conclusión clara vale más que veinte notas.
TradeDay te prepara el repaso
Calendario, métricas, mejores y peores operaciones e índice de disciplina de la semana, ya calculados. Además, TradeDay puede enviarte un resumen semanal por email para que nunca te lo saltes.
Cuándo hacerla
El día importa más de lo que parece. Hacer la revisión el viernes justo después de cerrar la semana es tentador pero poco útil: llegas con el resultado reciente y el juicio contaminado por él. Una buena semana hace que te perdones desvíos; una mala hace que quieras rediseñar el sistema entero.
El sábado por la mañana o el domingo funcionan mucho mejor, con el mercado cerrado y suficiente distancia como para leer los datos sin defenderse de ellos. Y tiene una ventaja añadida: la conclusión que escribas llega justo antes de la siguiente semana, no cuatro días después.
Las cuatro preguntas que deben tener respuesta al terminar
Si acabas la revisión sin poder contestar a estas, no la has hecho:
- ¿En qué porcentaje de operaciones cumplí mi plan? Un número, no una impresión.
- ¿Cuál fue mi peor decisión, gane o pierda esa operación? La peor decisión y la mayor pérdida no siempre coinciden, y confundirlas es el error clásico.
- ¿Qué se repitió respecto a la semana pasada? Lo que aparece dos semanas seguidas ya no es casualidad.
- ¿Qué voy a hacer distinto, en una sola frase? Concreta y comprobable: «no opero después de dos pérdidas seguidas» sirve; «ser más paciente» no.
El error de revisar solo las semanas malas
Casi todo el mundo abre el diario cuando pierde y lo ignora cuando gana. El sesgo tiene consecuencias: acabas con un registro detallado de tus fracasos y ninguna información sobre qué hiciste bien cuando las cosas funcionaron.
Las semanas buenas contienen dos cosas valiosas. La primera es el comportamiento que quieres replicar, que es mucho más fácil de repetir cuando está escrito. La segunda es más incómoda: bastante a menudo revelan que ganaste dinero a pesar de saltarte reglas, y eso es una bomba de relojería — el mercado te ha pagado por un comportamiento que la próxima vez te cobrará. Detectarlo en una semana verde es una de las cosas más rentables que puede hacer una revisión, y solo aparece si comparas tu resultado con tu grado de cumplimiento.
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